viernes, 30 de noviembre de 2012

Sentiments


Todos tenemos y expresamos nuestros sentimientos de una manera u otra. Unos con más euforia y otros con menor intensidad, pero todos, al fin y al cabo, acabamos sintiendo. Sentimos.
Varios son los sentimientos que podemos expresar: amor, cariño, felicidad, odio, gratitud, frustación, alegría, celos, desagrado... unos positivos y otros negativos. Sin embargo, hay uno que está muy de moda desde el pasado 11 de septiembre de este año. Y me refiero al sentimiento nacionalista. Cada uno puede sentirse español, catalán, vasco, aragonés o americano, incluso dos (o más) a la vez. Es bueno querer a la tierra en la que naciste o en la que se vive o a la que añoras porque has tenido que abandonarla por diversos motivos. Es bueno. Es positivo. 
Lo que no es bueno ni positivo, sino todo lo contrario, y no hay justificación alguna, es el imponer los sentimientos a los demás. Tampoco se puede jugar con los sentimientos de nadie. Y esto, imponer y jugar, es lo que está haciendo el (futuro) President de la Generalitat, sr. Artur Mas.


Por un lado, impone un sentimiento nacionalista a todo un pueblo, no solo al catalán, sino a todo el pueblo español, trasladando, a su vez, un problema a Europa donde no lo había. El sr. Mas ha recogido una bandera que hasta “hace dos días” no creía. Verdad que CIU son nacionalistas, pero nunca, o mejor dicho, casi nunca, habían levantado la bandera estelada de la independencia. Y la ha sacado cuando se ha visto incapaz de solucionar los problemas de los catalanes debidos en gran parte, a la nefasta gestión que hizo el tripartito de PSE, ERC e ICV durante los años (2006-2010). Es una cortina de humo asfixiante que ha dividido al pueblo español, a España.

Y por otra parte, afirmo que ha jugado con los sentimientos nacionalistas porque está muy claro que a esta clase de políticos solo les sirve tener su cuota de poder, mantener sus chiringuitos a costa de cualquier precio y/o de cualquier persona. Y el pasado 11 de septiembre vio en la manifestación independentista en Barcelona una “oportunidad” para forrarse de votos independentistas. Pero los catalanes (y lo amplio a todos los ciudadanos de toda España) no son tontos. Y si una persona es verdaderamente independentista se inclina por formaciones que lo llevan inscrito en su adn. De ahí que el resultado de estas últimas elecciones en Cataluña hayan dado la espalda, aunque hayan ganado las elecciones, a CIU.

Por cierto, según se observa de los resultados de estas elecciones, la independencia ha obtenido menos escaños que en la anterior legislatura, y aunque sigan siendo mayoría, los partidos que no la quieren (que no son partidos nacionales) han crecido.

P.D. Soc català. Soy español. Y estoy orgulloso de ambas.

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